En el artículo de la semana pasada veíamos como planificar una pretemporada de éxito, teniendo en cuenta muchos aspectos que algunos entrenadores pasan por alto y que tienen mucha importancia en la planificación general.

Llevada esa planificación al campo de juego, es necesario que los protagonistas, tus jugadores, tengan además de las condiciones técnicas y tácticas, unas condiciones psicológicas adecuadas que permitan poner en práctica durante toda la temporada los objetivos que se plantean semana a semana. En los deportes de equipo como pueden ser fútbol, baloncesto o fútbol sala el éxito del equipo radica en lograr que todos los integrantes, jugadores y cuerpo técnico, tengan unos mismos objetivos, que dejen a un lado las necesidades individuales y se centren en las necesidades del equipo. La tarea de hacer entender a tus jugadores que se llega más lejos todos juntos que solos es un reto importante en cada entrenador. Inculcar a tus jugadores el valor del compromiso, ayudará sin ninguna duda a unificar objetivos y enseñarles que sea cual sea su rol actual en el equipo, su compromiso y su lealtad al grupo está por encima de su situación particular. Conseguir jugadores comprometidos semana a semana, entrenamiento a entrenamiento es una tarea a largo plazo, pero con beneficios inmediatos.

¿Qué es el compromiso?

Para saber que queremos inculcar es imprescindible primeramente saber que es lo que queremos y definirlo correctamente. Conseguir jugadores comprometidos no es nada sencillo y es necesario tener todo bien ordenado para que no haya errores de ningún tipo.

El compromiso es según autores como S. Lehman “lo que transforma una promesa en realidad”. Si analizamos la frase en el tiempo, cuando tenemos una situación concreta con uno de nuestros deportistas, le hacemos llegar nuestras necesidades y su rol en el equipo, lo que necesitamos de el y lo que buscamos de su rendimiento. El jugador en ese momento, si acepta, se compromete a intentar lograr esos objetivos. Como veremos más adelante esa aceptación, ese compromiso que adquiere en ese momento son solo palabras si no van acompañadas de acciones, teniendo además en cuenta que la situación previa establecida puede cambiar.

Tipos de compromiso

Nos encontramos con tres tipos de compromiso que nos servirán para ayudar a nuestros jugadores a crecer. Conocerlos es básico para posteriormente saber aplicarlos.

Compromiso conmigo mismo

Hacer lo que conscientemente quiero hacer, pero inconscientemente no me sale. Esto se debe a actuar con inercia. Cuando no tengo un hábito o lo aplico conscientemente durante un tiempo o no se llevará a cabo. Con el compromiso conmigo mismo pasa exactamente igual. O conscientemente me comprometo a lograr lo propuesto hasta hacerlo un hábito o no podré lograrlo. 

Compromiso con los demás

Mucho más potente que el compromiso con uno mismo es el compromiso con los demás, ya que ponemos en juego nuestro ego, el que dirán y te expones a la opinión de los que saben que te has comprometido a conseguirlo. 

Compromiso con el equipo

El compromiso con el equipo es la unión del compromiso con uno mismo y el compromiso con los demás. Te comprometes a lograr lo que has dicho que ibas a hacer ya que los demás te están mirando y tus acciones van a beneficiar a un conjunto. No hay nada más imparable que eso. Lograr que un jugador se comprometa consigo mismo, por querer mejorar de manera individual, soportando su compromiso con los compañeros, con sus familiares y amigos y que todo ello beneficie al conjunto de su equipo, de su club y de los que forman parte, es andar por el camino directo al éxito



Cómo ayudar a mantener el compromiso

Llegamos al punto clave, conseguir que nuestros jugadores mantengan el grado de compromiso que aceptaron al inicio. Es decir, conseguir que a final de temporada podamos decir que hemos logrado tener jugadores comprometidos, estaremos hablando también de éxitos deportivos, sin ninguna duda.

Esto supone en muchos casos más de un dolor de cabeza, jugadores que no juegan habitualmente o al menos no juegan lo que ellos esperan jugar, dejan de esforzarse en los entrenamientos, hablan mal del entrenador, hacen grupos con los que no juegan, en definitiva, crean un ambiente tóxicoque nos debilita como grupo. 

Implantar estas estrategias para conseguir que el grupo funcione cohesionadoy con el mismo propósito te ayudara a lograr los objetivos: 

  • Crea un entorno agradable y de amistad. Dedica gran parte del entrenamiento a hablar con los jugadores, a mostrarte cercano, a crear complicidad. Es imposible ser desleal a alguien en quien confías, a alguien que te da todo su apoyo, a un grupo de amigos. 
  • Trabajo en equipo.Propón tareas que impliquen consecución de objetivos en grupo, huye de altas cargas de trabajo individual y alterna la competitividad individual con la grupal.
  • Claridad. Desarrolla una comunicación interna clara, con certezas y sin ambigüedades que puedan dar lugar a confusiones y malas interpretaciones. 
  • Dedica tiempo individual. Trabaja con cada jugador aspectos que quiera mejorar, habla con cada uno de ellos de manera individual, conoce sus intereses y preocupaciones y préstales tu ayuda. 
  • Valora su talento y házselo ver. Desarrolla el mayor potencial de cada jugador, lo que necesita para crecer, esto le mantiene motivado con algo diferente a solamente pensar en los minutos de juego. Ya tiene un porque más fuerte que sumar minutos. 
  • Hazle entender su momento y cumple con lo prometido. Hazle entender que su momento va a llegar, que debe estar preparado, ponle fecha y cumple con lo pactado. 

Entonces… ¿ El compromiso va ligado a la motivación? 

¡No! La motivación es una herramienta más para lograr el compromiso. Un jugador puede estar comprometido, seguir trabajando y entrenando al servicio del grupo pero no estar motivado. Es cierto que la motivación juega un papel muy importante, sentirse con ganas de progresar da un impulso muy potente para querer seguir aportando al grupo. 

Se pueden pasar momentos malos, baches en el camino, situaciones inesperadas que provoquen que mi motivación esté por los suelos y es ahí cuando el compromiso hace que la situación retome la dirección adecuada. 

En otro artículo hablaremos de la motivación, que merece una atención personalizada. 



Conclusiones

En definitiva, iniciar un compromiso, sea del tipo que sea, si hay interés por medio es relativamente sencillo. Mantener ese compromiso en el tiempo requiere de esfuerzo por ambas partes, pero muchas veces nos encontramos con situaciones en la que una de las partes no quiere mantener ese compromiso y nosotros como entrenadores debemos ayudar a reconducir la situación. 

En el deporte todo se complica, ya que a los objetivos del grupo hay que sumar los objetivos individuales y estos en muchos momentos no coinciden y nos dificulta en sobremanera la tarea de conseguir jugadores comprometidos con los objetivos del grupo.

Muchas de estas situaciones se pueden evitar previamente aplicando las herramientas adecuadas. 

El dialogo y la cercanía con tus jugadores ayudaran a retomar el compromiso y potenciarán al grupo. Se trata de un esfuerzo extra pero necesario, al que debes prestar atención e incluirlo en tu planificación de temporada.

Permitirán, en definitiva, que tu equipo lleve una línea ascendente de crecimiento y que la consecución de objetivos esté mucho más cerca. 

Recuerda que si has elegido bien a tus capitanes y gestionado el trabajo con los líderes, potenciándolos y teniéndolos cerca de ti, de tu mentalidad y en tu misma línea, tendrás dentro del grupo un elemento muy importante para lograr el compromiso de todo el equipo.

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