Recuerdo cuando estaba en el instituto y nos mandaban los primeros trabajos para hacer en grupos. El que más interés tenía en acabar pronto, dividía el trabajo en partes y encargaba a los demás miembros del grupo una parte, luego cada uno en su casa hacía lo que le había tocado, se juntaba y ya estaba acabado el “trabajo en equipo…”  No había relaciones entre nosotros y mucho menos el profesor estaba enfocado en trabajar la cohesión grupal con nosotros.

En el deporte no dista mucho de esta realidad, cada uno tiene un trabajo dentro del campo, hace su parte y la suma de todos los trabajos entrega un resultado… Pero con un condicionante muy importante, las relaciones sociales son obligatorias dentro del campo. 

En el trabajo del instituto, te daba igual la parte que estuviese haciendo tu compañero y mucho menos si la hacía en su casa solo o con ayuda de alguien. En el deporte el contexto en el que se realiza la parte del trabajo es fundamental y la ejecución es determinante. 

En el deporte de hoy en día un solo jugador con talento no gana el partido sin tener el trabajo del grupo detrás y me atrevería a decir que un solo jugador con talento, si no aporta también trabajo es difícil que el resto del grupo le apoye. 

Como entrenadores nuestra principal labor es que todos los miembros del equipo den su mejor versión y que todos los miembros del grupo pongan al servicio del colectivo sus virtudes individuales. 

La mejor manera para que un jugador ponga al servicio del grupo sus condiciones es hacerle sentir participe del ambiente del grupo, de los éxitos, de los fracasos y crear un vínculo afectivo con todos los miembros que permita tener una relación sólida más allá de lo estrictamente deportivo. 

La cohesión grupal como principal actividad diaria

Si a algo tenemos que prestar especial atención en nuestro trabajo como entrenador es a las relaciones que se dan dentro del grupo, roces entre compañeros, entre miembros del cuerpo técnico, jugadores con miembros del cuerpo técnico. Saber mediar y gestionar esas relaciones internas es una habilidad que debemos tener. 

Como entrenadores debemos dedicar una parte diaria de cada entrenamiento a fortalecer esas relaciones, a finales de semana dedicaré un artículo a todos los suscriptores del blog con poderosas dinámicas de grupo para fortalecer las relaciones en el equipo y tener una cohesión del grupo que destaque. Suscríbete aquí para recibirlo.

Sentar las bases de la cohesión del grupo ¿A qué debo prestar atención en cada entrenamiento?

Nos adentramos ya en la parte puramente técnica y de observación, ¿qué debo analizar del comportamiento de mis jugadores?

  • Observa los grupos que se forman en el calentamiento. ¿Son siempre los mismos?
  • Presta atención a los grupos que se forman en trabajos libres. ¿Siempre se juntan los mismos jugadores?
  • Analiza los grupos que se forman en las transiciones entre tareas. ¿Hablan de los ejercicios o critican?
  • Examina los grupos que se forman en los estiramientos. ¿Los mismos jugadores juntos ?

Como ves, la observación de los grupos que se hacen dentro de un equipo me va a dar una información valiosa de cuantos subgrupos tengo en el equipo. Y desde este dato poder actuar como entrenador o con tu cuerpo técnico. Muchos entrenadores optan por analizar estos datos y separar los grupos, bajo mi punto de vista es un error separar lo que funciona. Si ya tienes grupos unidos que siempre van juntos lo que debes lograr es que los miembros se abran y acepten a los miembros de otros grupos sin problema alguno. Siempre habrá jugadores que se pongan juntos, si no es una relación tóxica no debes entrar a separarlos. Conseguir que cualquier jugador pueda estar en cualquier grupo es posible trabajando adecuadamente las relaciones y eso es también tarea nuestra. 

¿Qué objetivos debo proponerme para lograr un grupo cohesionado?

Primeramente es necesario establecer los objetivos que te propones al enfocarte en mejorar las sinergias dentro de tu equipo, crear un grupo unido y crecer juntos. 

  • Crear aspectos comunes en el grupo: Buscar relaciones grupales que les unan como personas. No buscar únicamente en lo que a objetivos deportivos se refieren, ve más allá y busca unión en lo personal. Los objetivos deportivos se alcanzan mejor si hay unión emotiva. 
  • Empoderar a los líderes del grupo. Como ya vimos en este artículo, darle poder a los líderes en cada aspecto será una tarea clave en la dirección del grupo ya que ellos empujarán y les ayudaran a seguir el mismo camino. 
  • Fomentar la responsabilidad de cada uno de los miembros del equipo. Si cada miembro del grupo tiene una responsabilidad dentro del grupo su unión con los demás será mayor, ya que se sentirá parte importante y no podrá abandonar el grupo. 
  • Crear éxitos comunes dentro del equipo, consecución de logros que ayuden a tener una autoestima más alta y mejor valoración de todos los jugadores. 
  • Conseguir que el grupo disfrute plenamente en cada entrenamiento o partido
  • Crear sentimiento de pertenencia de cada uno de sus miembros, todos sufren y disfrutan cada derrota o victoria de la misma manera. 
  • Lograr un conocimiento profundo de cada uno de los miembros del grupo. 

Conseguir estos objetivos me permitirá tener un equipo en el que todos sus miembros sintiéndose partícipes de todo lo que haga el grupo, conociéndose y respetando las maneras de ser de cada uno lucharán por conseguir las metas del conjunto prestando atención a los beneficios del colectivo por encima de los individuales. Básicamente habrás logrado tener una fuerte cohesión grupal.



¿Cómo conseguir esos objetivos?

Llegamos a la parte práctica y más complicada. Llevar el papel al terreno de juego. 

Sin ninguna duda la mejor manera son las dinámicas de grupo o dinámicas de cohesión grupal.

Se que mucha gente las divide en menos grupos, pero a mi me gusta dividirlas en estos seis puntos, ya que me permiten tener claro los objetivos de cada una y acceder a ellas sin miedo a solapar contenidos y trabajar cada contenido de manera aislada.

  • Dinámicas de presentación: Se usan en grupos en los que la mayoría de sus miembros no se conocen. Pueden resultar invasivas, ya que cuando llegamos a un grupo en la mayoría de los casos queremos observar y pasar desapercibidos. A mi particularmente no me gustan este tipo de dinámicas en las que se fuerza excesivamente la comunicación entre los miembros del grupo.
  • Dinámicas de conocimiento: Están enfocadas a conocerse uno mismo. En la mayoría de los casos tenemos un concepto de nosotros mismos poco certero y este tipo de tareas ayudan a ver nuestras capacidades y nuestra mentalidad. Muy útiles para determinar el camino a seguir y en que aspectos debo enfocarme para mejorar.
  • Dinámicas de cercanía: Son las más interesantes para los equipos deportivos ya que ayudan a que sus miembros tengan contacto físico, se produzcan acciones divertidas y se cree un vínculo afectivo más allá de la comunicación esporádica. 
  • Dinámicas de cooperación: Actividades enfocadas a conseguir objetivos en grupo, pueden ser competitivas o no, dependiendo de los objetivos que se marquen y del número de grupos que se hagan. 
  • Dinámicas de comunicación: Son tareas enfocadas a crear un debate. Surgen en muchas ocasiones sin quererlo dentro de grupos ya formados. Pero nosotros como entrenadores podemos fomentarlas realizando preguntas a nuestros jugadores para tomar decisiones como grupo. 
  • Dinámicas de objetivos: Interesantes realizarlas para determinar los objetivos individuales y como grupo.

En el artículo privado que mandaré a los suscriptores al blog revelaré la dinámica que yo hago cada dos meses y medio con mi grupo y que ciertamente nos refuerza como grupo. 

Todas estas dinámicas cobran más sentido si al finalizar la actividad reúnes al grupo nuevamente y comentáis los resultados. 

En muchas ocasiones me he encontrado a compañeros de profesión que hablan muy bien de mi equipo, con comentarios tipo “Increíble como se hablan tus jugadores” “Se defienden unos a otros” “ parece que llevan toda la vida juntos…” No nos engañemos, todo esto no surge por casualidad, las relaciones de los grupos hay que cuidarlas, tanto o más que los aspectos técnicos o tácticos del propio deporte. 



¿Qué conseguirás trabajando la cohesión de tu equipo?

Dedicarle tiempo a una tarea en concreto te dará sus frutos en el tiempo y dedicarle tiempo a fomentar las relaciones dentro de tu equipo te ayudará a tener un equipo con estas características:

  • Jugadores dependientes de los compañeros. Dejan atrás su ego y ponen a los compañeros como único medio para lograr los objetivos del grupo. 
  • Jugadores comunicativos. Tendrán como base el diálogo para entenderse y encontrar soluciones. 
  • Jugadores con inteligencia emocional. Sabrán entender los momentos que están pasando los demás compañeros y sabrán actuar en consecuencia. 
  • Jugadores responsables. Adquirirán un sentido de responsabilidad desde dentro de si mismos hacia el grupo.  

Sin duda planifica tiempo en todos los entrenamientos para fomentar las relaciones del equipo y lograr la cohesión grupal ideal, a largo plazo te dará un resultado que llevará a tu equipo al siguiente nivel. 

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Déjame un comentario, ¿Crees que prestas suficiente atención a trabajar la cohesión grupal de todos los miembros del equipo?

¡Nos vemos semana que viene!

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