Si tuviésemos en las manos el contrato de un entrenador, el manejo de egos en los vestuarios estaría marcado entre las tantas funciones que desempeña el míster.

En reiteradas ocasiones, habremos escuchado la famosa frase «no hay un yo en el equipo» y el concepto que hay detrás de ella, pero si nos calzamos los tacos de los jugadores más destacados, la frase pasa a segundo plano.

Es por eso que buscando que los entrenadores tengan un mejor manejo de egos en los vestuarios. Hoy veremos algunas características que los entrenadores de élite aplican en sus equipos, y que son infalibles.

¿Por qué es importante el manejo de egos en los vestuarios?

Todo conocido de los deportes entiende la importancia de valorar positivamente las acciones que beneficien al equipo, tomando en cuenta siempre la moderación para evitar sobrevalorar tanto las acciones grupales como individuales.

Este se debe principalmente a que sabemos que, aun teniendo esos jugadores ‘distintos’ por ser más habilidosos que el resto, al final, el juego colectivo es el que debe prevaler siempre. Y es que al final, son 11 jugadores en el campo, enfrentándose a otros 11; no son 2 o 3 jugadores contra 11 rivales.

Sin embargo, es cierto que en esa búsqueda de lograr el cenit deportivo de tu equipo, se tiende a “otorgar” ciertos privilegios y responsabilidades a esos jugadores ‘distintos’. Pues sabemos que ellos son los que pueden marcar la diferencia tanto colectivamente como individualmente. Salvándonos en partidos donde las cosas no nos estén yendo bien.

El problema de otorgar esas responsabilidades y “licencias”, es que dentro del vestuario pueden surgir riñas que en muchas ocasiones rompen la armonía del equipo, y es justamente lo que se debe evitar.

Para evitar eso, existen ciertos tópicos y “reglas” enmarcadas en la psicología del deporte que muchos entrenadores usan, y que rara vez no dan resultados. Tenemos:

Marcar los roles

Dentro de la estructura de un equipo se asignan roles definidos para su correcto funcionamiento. Desde los jugadores, pasando por el cuerpo técnico hasta la mesa directiva.

El entrenador

La figura del entrenador como responsable del manejo de egos en los vestuarios, debe abrir canales de comunicación abierta con los jugadores para mostrarse como líder y convencerlos de creer en el proyecto deportivo.

En una entrevista del año 2020, Vicente Del Bosque habló sobre las acciones que tomó con respecto al manejo de egos en los vestuarios en su paso por el Real Madrid y la Selección Española.

La primera acción fue unir al equipo sin distinción de rangos y entablar buena relación entre ellos. En la segunda acción, abrió un canal de comunicación para mostrar la capacidad que poseía para dirigir y exponer el proyecto deportivo a poner en marcha.

Y como tercera acción, exigía a los jugadores dentro de la cancha. Con el grupo unido y creyendo en el proyecto, Del Bosque no tuvo dificultades para gestionar los egos.

Del testimonio del ex seleccionador nacional de España, encontramos que el entrenador debe ser capaz de expresarse con claridad. Debe fomentar la unión de sus jugadores en torno al proyecto que tiene para el equipo, y exigirles dentro y fuera de la cancha.

Manejo de egos en los vestuarios
Manejo de egos en los vestuarios



El jugador

Como protagonista del juego, el jugador debe ser bien llevado continuamente a riesgo de generar en él una personalidad egocéntrica.

Este rasgo es común observarlo en aquellos jugadores que se destacan por encima del grupo. Los que poseen talento o lo trabajan arduamente con los años y gustan de la atención mediática.

A su vez, son muy competitivos y buscan superar su propio límite a niveles muy por encima del resto para demostrar que valen más. Poseen hambre de logros y éxitos y siempre están en busca de desafíos.

De buenas a primeras es el perfil de jugador ideal a tener en tus filas. No obstante es necesario hallar el equilibrio en la cantidad de jugadores de este perfil dentro del equipo.

Por sí solo, el jugador no buscará nivelar su ego y será responsabilidad del entrenador intervenir junto con el resto de la plantilla para buscar soluciones a través del diálogo, técnicas de persuasión, o psicología inversa.

La directiva

Al tratarse de un ente deportivo, la directiva del club es la responsable de gestionar fichajes y salarios. A pesar que buscan la excelencia y resultados, hay veces que es contraproducente mantener un jugador con el ego inflado.

En los clubes grandes es común ver que la directiva suele recompensar a sus jugadores más destacados con compensaciones salariales u otro tipo de obsequios. Cuando este trato se vuelve costumbre, corren el peligro de inflar más el ego del jugador.

Otras directivas apuestan directamente a un proyecto centrado en un único jugador y tratarán de mantenerlo lo más cómodo posible a riesgo que el mismo empiece a exigir más al club. Más bonificaciones, más obsequios, más acciones, entre otros.

También están las directivas que ponen topes salariales. Eso pone en igualdad de condiciones a todos, pero se arriesgan a perder jugadores o a no poder ficharlos ya que no pueden ofrecer lo que el jugador estrella pide.

Los clubes modestos de fútbol base tienen muy en claro estos puntos, y depositan su confianza en el entrenador para hacerse cargo de estos inconvenientes.

Gestión de la plantilla para lograr el manejo de egos en los vestuarios

Es aquí donde el entrenador emplea sus dotes de líder y pone en ejecución técnicas de persuasión efectivas como recursos para redirigir el enfoque del jugador hacia el equipo en lugar de en sí mismo.

Usualmente, las rotaciones de los jugadores se usan para este fin. Dar un espacio a los jugadores menos habituales, ayuda a distribuir la cuota de responsabilidad de cada jugador y motiva el sentimiento de pertenencia.

Para el jugador destacado significa un golpe directo al ego en el momento, pero el entrenador puede aprovechar más adelante para emplear técnicas de persuasión y convencer al jugador que la rotación lo beneficia física y mentalmente.

De ser necesario, el entrenador puede también emplear la psicología inversa como herramienta de persuasión para que el jugador destacado realice más tareas enfocadas en el equipo, que en demostrar sus dotes.

En el fútbol argentino se tiene el caso de Marcelo Gallardo, actual entrenador de River Plate. El cual es admirado por su gestión de la plantilla.

Independientemente de los jugadores con que cuenta, Gallardo ha demostrado que bajo su tutela es capaz de administrar los egos de los jugadores que entran a la plantilla en pro del desempeño del club.

Algunas de las claves que usa el entrenador de River en el manejo de egos en los vestuarios, está el generar un ambiente de igualdad, dándole protagonismo a toda la plantilla por igual.

También hace buen uso de su ojo para detectar bajas en el rendimiento de sus jugadores, sentando tanto a protagonistas como aquellos con pocos minutos de juego.

Otra clave está en su discurso y la manera en que conecta con la plantilla. Gallardo transmite lineamientos claros y valores que logran cohesionar de manera efectiva al equipo.

Como resultado, se ha ganado la confianza de los jugadores más veteranos que también lo ayudan a gestionar los egos tanto de los jugadores regulares como de los nuevos incorporados.

Ego en jugadores de fútbol
Ego en jugadores de fútbol

Coaching deportivo en el manejo de egos en los vestuarios

A pesar de los avances y la evolución de la psicología, generando vertientes como la psicología del deporte, el estigma por asistir a sesiones de terapia con un especialista aún se mantiene en muchas personas.

Los jugadores no escapan de ello, a fin de cuentas son personas no tan diferentes al resto. En el caso de un jugador destacado, con el ego algo elevado, el proponerle asistir a una sesión con un psicólogo profesional lo tomaría casi como un insulto.

Cuando nos sentimos enfermos asistimos a un doctor. Si nos dicen que debemos asistir con un psicólogo, entonces quiere decir que tenemos un problema en la mente. Estas simples asociaciones erráticas son las que típicamente llevan a rechazar este tipo de terapias.

En el caso de un jugador cuyo ego está muy por encima existen tres posibilidades. La primera, es que reconozca que tiene un problema de ego y asista a terapia voluntariamente.

La segunda; usar asertivamente la psicología inversa para hacer cambiar de opinión al jugador. La tercera; dar inteligentemente con el problema con un asesor o coach deportivo.

Dentro de la psicología del deporte, el coach deportivo se encarga de escuchar atentamente al jugador. Presta especial atención a las inquietudes del jugador, su visión, opiniones y cosas que quisiera tener dentro del equipo.

Más que una terapia formal con un psicólogo, y manteniéndose dentro de la psicología del deporte, el coach entabla una conversación y aplica distintas técnicas de persuasión para hacer que el jugador no se quede con nada dentro de sí.

A continuación, se aprovecha el resultado de la sesión de coaching para idear estrategias junto con el entrenador y el resto del cuerpo técnico para desviar la atención del jugador hacia el equipo y optimizar su rendimiento.



Aprovechar el ego

El ego por sí solo no representa algo desfavorable para el jugador. La depresión y falta de autoestima condiciona mucho a cualquier deportista y supone una baja de rendimiento enorme. A fin de cuentas, el ego es un mal necesario que hay que administrar bien.

Como se mencionó anteriormente, el problema real es hacia donde se canaliza el ego de los jugadores talentosos. Recordando la frase «no hay un yo en el equipo», es mejor aprovechar el ego a favor del equipo en lugar del individuo. Algo así como aplicar un poco de psicología inversa.

Hay una variedad de estrategias que el entrenador puede trabajar usando la ayuda de la psicología del deporte, con el fin de hacer entender al jugador que vale más sirviendo al equipo que a sí mismo.

Mostrando liderazgo, convenciendo a su plantilla con la propuesta deportiva que tiene que ofrecer, ser asertivo en el uso de la psicología inversa y otras técnicas de persuasión, el entrenador podrá tener un buen manejo de egos en los vestuarios.

Sin lugar a dudas, la labor del entrenador al momento de gestionar egos es una ardua, pero que bien aprovechada trae beneficios y resultados favorables.

Cada día surgen nuevos talentos en el fútbol. Deportistas con la aspiración de formar parte de la élite, y que indudablemente hay que saber canalizar su ego para extraer el mejor rendimiento de ellos en pro del equipo.

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