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¿Son los jugadores polivalentes lo que el fútbol actual pide a gritos? Esa pregunta, entrenadores, es la del millón de euros…

Hoy en día vemos con más frecuencia equipos de élite, en los que cada vez hay más y más jugadores ocupando distintas posiciones en el campo. Y no, no es por cumplir en una jugada en específico. Son jugadores que desde el minuto cero, parten de un lugar que en principio, no es el suyo.

¿Realmente vale la pena hacer esos cambios? ¿Eso potencia realmente al jugador? ¿Es productivo para el equipo? ¿Aplica para el fútbol base? ¡Hoy vamos a darle respuesta a eso!

¿Qué es un jugador polivalente?

Antes de entrar en detalles profundos sobre la importancia o no de jugadores de éste estilo, expliquemos qué significa que los jugadores sean polivalentes.

En principio, un jugador de fútbol que tiene la habilidad/capacidad de ubicarse en distintas posiciones del campo (cambio de posición del jugador), y cumplir con una serie de roles que inicialmente no son los de su posición original, es lo que podemos llamar jugador polivalente.

Un ejemplo claro de jugadores de éste tipo, es Phillip Lham. Quién a pesar de que su posición natural en el campo de fútbol era la de lateral derecho, cumplía a la perfección como lateral izquierdo y ¡Medio Centro!

¿Para qué sirve un jugador polivalente?
Hoy en día vemos con más frecuencia equipos de élite, en los que cada vez hay más y más jugadores ocupando distintas posiciones en el campo.

Otros jugadores como Joshua Kimmich (Lateral derecho y medio centro), Alexander Kolarov (Lateral izquierdo, central izquierdo y medio centro), Nacho (Central izquierdo y derecho, Lateral derecho e izquierdo), Frankie De Jong (Medio campista, media punta, y Central) o Saúl (Lateral, medio campista, extremo y delantero), son otros ejemplos de jugadores polivalentes muy exitosos.

¿Es buena la polivalencia del jugador?

Aspecto positivo los jugadores polivalentes

Luego de mostrarte algunos ejemplos, y viendo la versatilidad y éxito de cada jugador, es inevitable preguntarse ¿Vale la pena que un jugador pueda ocupar distintas posiciones en el campo?

La respuesta es clara. Sí vale la pena. El motivo es que ante las eventualidades propias de una temporada (lesiones, expulsiones, falta de fichajes, etc), y las capacidades de los rivales para neutralizarte, siempre vale la pena contar con un jugador que te permita ocupar una posición con el fin de explotar el nivel de otro compañero, o generar un factor sorpresa desde un puesto en el campo que no es el suyo.

Un ejemplo interesante podemos verlo en el jugador del Real Madrid, Nacho. Quién debido a la gran cantidad de lesiones sufridas por Carvajal, Lucas Vázquez, Mendy y Marcelo; tuvo que cubrir unas posiciones (Ambos laterales) que no eran la suya, durante largo tiempo.

¿El resultado? Un aprobado total por parte del canterano merengue. El Madrid pudo aguantar el tiempo suficiente para que sus laterales se recuperaran, sin sufrir problemas importantes por las bandas.

Reconvertir la posición de los jugadores de fútbol
El Madrid pudo aguantar el tiempo suficiente para que sus laterales se recuperaran, sin sufrir problemas importantes por las bandas.

 Aspecto negativo de los jugadores polivalentes

Ahora bien, aunque todo suena muy perfecto de inicio nuevamente sale una pregunta ¿Vale la pena explotar todo el tiempo ésta polivalencia?

La respuesta, nuevamente es clara. No, no lo vale. Aunque la polivalencia de un jugador de fútbol puede sacarte de aprietos en ocasiones especiales (algunas pueden ser prolongados incluso), la realidad es que llegado un cierto tiempo se puede convertir en un problema.

Un caso que ejemplifica lo dicho lo vemos en Saúl, exjugador del Atlético de Madrid que bajo el mando de Simeone abarcó tantas posiciones en el campo, que a pesar de haber cumplido en muchas ocasiones con excelente nota lo pedido por el ‘Cholo’, terminó por bajar su rendimiento del jugador, el propio rendimiento de la plantilla, y mermando en la propia confianza de este.

Cambiar la posición de un jugador de futbol
¿Vale la pena explotar la polivalencia del jugador todo el tiempo? No, no lo vale. La polivalencia, si no se maneja con cuidado puede desgar al jugador.

¿En qué momento se le enseña al jugador el desempeñarse en varias posiciones?

Aunque responder esta pregunta puede ser algo complicado, la realidad es que no hay una edad o categoría del fútbol base específica, en la cual se deba enseñar al jugador.

Sin embargo, desde mi punto de vista, abordar desde las categorías más bajas del fútbol base puede ser lo más ideal. Recordemos que al ser niños, su capacidad de aprendizaje es mucho mayor, por lo cual sería más fácil inculcarle los nuevos conocimientos.

Eso sí, como siempre digo ¡Son niños! Por lo tanto no puedes presionarlos de forma desmedida o poco controlada para que aprendan nuevas posiciones. Los métodos de enseñanza SIEMPRE, pero SIEMPRE, deben ser acordes a sus edades.

¿Cómo reconocer la posición ideal del jugador entre tanta polivalencia?

Lo primero a decir, y que es algo bastante interesante, es que al enseñarle al jugador varias posiciones del campo desde temprano, puede ayudar al niño a conseguir su posición ideal.

Recordemos que muchas veces, el jugador viene influenciado por lo que dicen sus padres o los jugadores de los cuales son fanáticos, por lo cual, es normal que se generen choques entre lo que quiere el jugador y lo que realmente debería ser.

Esto no quiere decir que debes forzar al niño a jugar donde consideras correcto o enfrentarte a los padres por dicha situación. En este tipo de contextos, lo ideal es mostrar con pruebas en mano el por qué deseas que juegue en otro sitio, que en inicio, no se tenía pensado. La comunicación, es la clave para esto.

Reconocer cuál es la posición real del jugador, parte en un principio de lo cómodo que se sienta él y del aporte que tenga para el equipo. Tan simple y tan difícil cómo eso. De ahí la importancia de la rotación y que evalúes constantemente su aporte (goles, asistencias, coberturas, etc).

Eso sí, el tema estadístico NO ES DETERMINANTE, atento a eso. El jugador puede marcar 3 goles en un partido, y eso no significa que sea delantero.

Acá lo que prima es su APORTE GLOBAL AL EQUIPO en términos de estadísticas. De nada sirve que marque los 3 goles mencionados, si el jugador no se siente cómodo en el campo, entorpece la labor de sus compañeros, o si falló previamente 20 ocasiones muy claras.

Los jugadores polivalentes se pueden enseñar desde el futbol base
Reconocer cuál es la posición real del jugador, parte en un principio de lo cómodo que se sienta él y del aporte que tenga para el equipo.

Este es un momento en el que hay que tener mucha paciencia, y hacer pruebas de forma constante. Por eso empezar desde las categorías más bajas del fútbol base, los experimentos en estas etapas suelen ser más amigables y menos “peligrosos” de cara al crecimiento del jugador y la evolución del equipo.

¿Cuándo es recomendable retomar la posición original del jugador?

Puede que esta sea la pregunta más difícil de responder de todas. Sin embargo, existen una serie de aspectos que podemos considerar para prever cuándo es el momento “ideal” para que el jugador regrese a su posición ideal.

Inicialmente, recordemos que el jugador polivalente se reubica en un nuevo lugar por alguna eventualidad presente en el partido y/o temporada. De ahí el que exista una especie de “fecha” de regreso a su posición.

Si luego de esa fecha de retorno se presentan nuevas situaciones que te obliguen a tirar otra vez del jugador en esa posición que no es la suya, lo primero que debes hacer es hablar con él para expresarle tu necesidad/deseo, y saber si está de acuerdo o no.

Seguro en éste punto dirás “Soy el entrenador, yo digo dónde va a jugar y se acabó”. La verdad, eso no funciona así. La importancia de escuchar al jugador, está ligada en cierta forma a algo que dijimos en el segmento anterior. Que el jugador rinda va a depender de la comodidad que éste sienta en el nuevo lugar.

Aun y cuando el jugador polivalente se desempeñe con buen éxito en su  nuevo puesto, existe, y de forma muy latente, la posibilidad de que no esté cómodo. El detalle está en que por su implicación en el equipo y su implicación contigo, se esfuerce y haga un buen trabajo.

Sin embargo, eso desgasta luego de cierto tiempo. Por eso debes escuchar al jugador al momento de consultarle si puede retomar la posición que le pides.

Jugadores que juegan en distintas posiciones son los que se conocen como jugadores polivalentes
Aun y cuando el jugador polivalente se desempeñe con buen éxito en su  nuevo puesto, existe, y de forma muy latente, la posibilidad de que no esté cómodo.

Otra forma de saber si el jugador llegó a su momento de retorno al puesto, es cuando su nivel empieza a decaer. En este caso puede ser forma paulatina o de forma abrupta. Un, ejemplo de un caso similar, es el que mencionamos de Saúl.

Su nivel empezó a decaer con el pasar de los juegos, hasta que llegó un punto de no retorno en el que el jugador bajó su rendimiento casi al 100%, y el mismo empezó a sentirte incomodo ante la situación; derivando en su salida al Chelsea.

Consideraciones finales sobre los jugadores polivalentes

En pleno siglo 21, los jugadores polivalentes en el fútbol se han convertido en piezas claves de muchos equipos. Alaba y Nacho en el Real Madrid, Fabinho y Jota en el Liverpool; De Bruyne, Gundogan, Fernandinho y Foden en el City, o Reus y Jude Bellingham en el Dortmund, son sólo algunos ejemplos de que ahora un jugador de fútbol no solo tiene una posición o rol dentro del campo.

¿Se puede aplicar esta polivalencia de los jugadores en el fútbol base? La respuesta es, sí. ¿Es beneficioso para un equipo de fútbol base? Nuevamente, sí. ¿Beneficia al jugador desde las categorías del fútbol base aprender nuevas posiciones? Otra vez, la respuesta es sí.

Jugadores capaces de ocupar distintas posiciones en el campo le otorgan, a TODOS los equipos, la oportunidad de hacer cosas distintas, que no solamente le solventen una urgencia sino que le den un aire fresco al equipo eventualmente.

Gestionar el cambio de posición del jugador, es clave si queremos que éste no solamente rinda bien uno o dos partidos, sino que sirva para en un futuro ocupar por períodos de tiempo significativos un nuevo lugar.

Así que recuerda que la comunicación es LA CLAVE para que esta transición funcione. Y si hablamos de un jugador pequeño, dígase de una categoría benjamín, cadete o alevín; no olvides tampoco que el proceso de cambio debe ir adecuado a la edad del niño.

Espero el artículo te haya gustado y te sirva para desde ya, poner en práctica en tus equipos. Si tienes alguna duda o te gustaría algún consejo ¡Te espero en los comentarios!

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