Dentro de cualquier categoría de fútbol, entender cómo afecta la fatiga a los jugadores es clave si queremos obtener el máximo rendimiento de nuestro equipo.

El consumo energético usualmente es muy elevado en los partidos, y el cuerpo se desgasta progresivamente, causando problemas físicos, como un fallo muscular, o bloqueos mentales; que afectan el rendimiento del jugador y del equipo.

Entrenador y fisioterapeutas, son los encargados de mitigar este efecto; por eso, con el fin de ayudarlos a controlar y mejorar el estado físico de los jugadores, HOY hablaremos sobre cuál es el impacto de la fatiga y cómo se pueden aminorar.

Cómo afecta la fatiga a los jugadores: Aspectos físicos

Como se mencionó anteriormente, el trabajo conjunto del entrenador y su equipo de fisioterapeutas -o fisios, como se les conoce en el argot deportivo- consiste en administrar las cargas musculares del jugador para evitar lesiones.

Partiendo de ese punto, es muy importante la preparación física en el fútbol. Mantener el cuerpo del jugador bajo observación, y entrenamiento recuperativo o preparatorio, es clave para que el ‘mister’ conozca con cuáles jugadores cuenta, y cuáles no.

A nivel físico, ¿cómo afecta la fatiga a los jugadores? Se pueden señalar algunos puntos en común dentro del mundo deportivo, como:

Desgaste muscular

Una buena preparación física en el fútbol condiciona al jugador a trabajar sus músculos en un estado operativo de alta exigencia y relajación, llevando al mismo a desarrollar niveles de trabajo aún mayores.

Por ejemplo, aquellos jugadores que participan con regularidad en todas las jornadas de una temporada, y suponiendo que el equipo participe en varias competiciones, son propensos a tener mayor fatiga muscular.

En el caso que la preparación sea insuficiente o que el jugador adopte ciertos estilos de vida perjudiciales para su rendimiento, el desgaste muscular se incrementa, y el riesgo de lesión también.

Jugador lesionado
Jugador lesionado

En caso contrario, aquellos jugadores que tienen poca participación y de un momento a otro son sobre-exigidos dentro de  la cancha, el riesgo de que se lesionen es igual o mayor que en el primer ejemplo.

La demanda de glucógeno y oxígeno es mayor al trabajar muy intensamente y el cuerpo no responde a este pedido si no está en condiciones. Es aquí donde viene la sensación de pesadez por fallo muscular, falta de aliento e incluso ansiedad.

A partir de este punto es donde el jugador debe notificar al entrenador de su condición o de sus sensaciones en los entrenamientos, para coordinar un plan adecuado para restaurar su condición óptima.

Lesiones

Todo deportista, en algún momento de su carrera, ha sufrido alguna lesión de cualquier intensidad.

En tiempos recientes, la incidencia de lesiones en los jugadores depende de la cantidad de jornadas que disputan en una temporada, y el tiempo de recuperación que dedican para relajar el cuerpo.

Para un jugador de fútbol, los factores de riesgo de sufrir lesiones pueden ser internos y externos.

Los internos son aquellos que el jugador puede controlar, como su alimentación, periodos de sueño, entrenamiento o vida fuera de las canchas.

En los externos influyen las condiciones del terreno de juego, la frecuencia de los entrenamientos, condiciones climáticas, contacto físico durante el juego, y así muchos otros factores que salen del control del jugador.

Son los factores internos donde el jugador tiene mayor control y puede reducir el riesgo de lesiones. No obstante los factores externos tienen más peso en cuanto a riesgo.

Durante los entrenamientos, el jugador debe estar atento a no sobre-trabajar su cuerpo, procurando no llegar al fallo muscular, y sentir fluidez en los movimientos que realiza.

El sobre-esfuerzo al realizar algún movimiento conlleva a sobrecargas.

Las sobrecargas no son más que contracciones de los músculos al realizar mal un movimiento durante los entrenamientos o al repetir muy seguido alguna serie de ejercicios.

Es posible que el jugador se lesione durante las sesiones de entrenamiento. A lo largo de la historia hemos visto este tipo de casos insólitos, pero que se deben tomar en cuenta para no comprometer a la plantilla durante la temporada.

Algunos trabajos de investigación sobre las lesiones, muestran que los traumatismos, contusiones, esguinces y tendinitis son las lesiones más frecuentes entre los jugadores de fútbol.

Una vez que el jugador supera el tiempo de recuperación, el entrenador y los fisioterapeutas idean un programa de entrenamiento de recuperación, en donde se aplican ejercicios progresivos de baja intensidad para estimular y fortalecer los músculos del jugador.



Cómo afecta la fatiga a los jugadores: Aspectos psicológicos

No está de más dejar en claro que todo jugador de fútbol es una persona con necesidades y emociones.

Para un jugador de alto rendimiento, la fatiga supone un obstáculo que debe afrontar con ayuda de sus compañeros y, especialmente, del entrenador.

De lo contrario, tiene altas probabilidades de desarrollar cansancio general y apatía hacia la rutina de entrenamientos. Llevándolo a desmejorar su estado físico con mayor rapidez. Inclusive, puede alterar su control alimenticio.

La psicología del deporte sirve como soporte para los jugadores que han pasado por lesiones severas y, mediante tratamiento y entrenamientos progresivos, han logrado alcanzar su mejor nivel. Tal como en su momento se vio con jugadores como Marco Asensio, Arjen Robben, Pogba o el mismísimo Eto’o.

Desde el punto de vista de la mente, ¿cómo afecta la fatiga a los jugadores?. Entre los aspectos más en común se tiene:

Impulsividad

La impulsividad, usualmente se observa en jugadores cuyo deseo de triunfo o que intentan ayudar al equipo sin medir las consecuencias. Usualmente, van más allá de sus limitaciones con el objetivo de buscar nuevos desafíos, ganar partidos y llevar el equipo al éxito.

Al ver que se sienten limitados por la fatiga en alcanzar un nuevo nivel de exigencia, sumado a su sed de conquistar desafíos y cosechar récords, es muy posible que el jugador adopte ciertos comportamientos impulsivos, que lo motiven a auto-exigirse más de la cuenta. Esto provocará una recaída en su lesión o incluso generará una nueva a pesar de estar en condiciones.

Sin la adecuada preparación u orientación, el jugador irá más allá y hará caso omiso a lo que su cuerpo le advierta, llegando al fallo muscular con mayor facilidad, y arriesgándose a sufrir una lesión.

Un ejemplo de esta situación, la encontramos en su momento en Sergio Ramos. Quién luego de haber “adelantado” tiempos de recuperación, y someterse a varias infiltraciones, recayó de su lesión en el hombro hasta tener que ser operado.

Fatiga en los jugadores
Fatiga en los jugadores

Disminución de la compenetración

También se cuenta con el caso de algunos jugadores que limitan demasiado sus acciones al no sentirse en confianza para cumplir con la exigencia del entrenador.

A modo general, ocurre en jugadores que acaban de recuperarse de una lesión y que no se exigen para evitar recaídas. También están los que evitan la fatiga, con tal de seguir estando activos en el equipo, pero que justamente gracias a eso, su rendimiento en el campo no es el mejor.

Esta auto-limitación lleva al entrenador a descartar a este tipo de jugadores al ver que no actúan en pro del equipo. Este perfil de jugador presenta cansancio general y apatía hacia el equipo y el proyecto.

Es aquí donde este debe sincerarse con el entrenador y ver qué plan de entrenamiento, o qué tipo de acondicionamiento debe realizar para, en primer lugar, subir su auto-confianza y, segundo, ser capaz de cumplir con las exigencias.

Un caso como el descrito, lo vivió Eden Hazard recientemente. Luego de sufrir una dura lesión ante el PSG, en su regreso se le vio muy temeroso en sus acciones, bajando así considerablemente su nivel.

Para solventar esta situación, Zinedine Zidane tuvo que hacer junto a su cuerpo técnico, un plan para ir reintegrandolo al equipo poco a poco, hasta retomar su nivel ya conocido.

Bajón anímico

Todo jugador quiere ser útil y aportar al equipo en las buenas y las malas. No obstante hay ocasiones donde el cuerpo no responde a las exigencias y al sobre-limitarse ocurre la fatiga.

Al ver que ya no responde de la misma manera a cuando estaba en condiciones, empieza el cansancio general y apatía hacia los entrenamientos. Esto depende de cada jugador, pero en líneas generales este es el comportamiento más común que se encuentra.

Si el futbolista no se trata, corre riesgo de estancarse y ser dejado a un lado por el entrenador. A partir de este punto es donde el jugador pone en riesgo tanto su salud como su carrera deportiva. Hasta el mismo equipo disminuye su potencial de cara a un campeonato, pues pierde efectivos y opciones diferentes de afrontar un duelo.

Una parte poco comentada acerca de la preparación física en el fútbol es que también incluye trabajo de resistencia mental para afrontar cualquier situación sin desfallecer.



Consideraciones finales sobre cómo afecta la fatiga a los jugadores

A partir de la cuestión inicial, ¿cómo afecta la fatiga a los jugadores? Hemos ahondado en los puntos más destacados a nivel físico y mental.

Los jugadores ya estarán familiarizados con términos como esguinces, agujetas o traumatismos. Casi todos producto de la fatiga luego de realizar actividades de alta intensidad.

No obstante, es necesario recordar que la fatiga viene de una mala ejecución de algunos movimientos, sobre-esfuerzo o también falta de entrenamiento. Los cuales dejan a los músculos en condiciones insuficientes para rendir en la cancha.

La fatiga conlleva a un mayor desgaste muscular que, con la debida preparación física en el fútbol, puede ser tratada por el entrenador y su equipo de fisioterapeutas.

Junto con lo físico, el componente emocional también se ve afectado por la fatiga. Un jugador al ver que ya no rinde al igual que antes, es propenso a recaídas, cansancio general y apatía hacia los entrenamientos y limita su participación en el equipo.

Es por ello que la labor conjunta con el entrenador y los fisioterapeutas, el jugador puede sobrellevar la condición limitada en rendimiento por fatiga.

Así mismo, sus compañeros de equipo al demostrar que el jugador en baja sigue siendo útil a través de acciones pequeñas pero significativas, motivan a seguir adelante en la recuperación y su pronta integración a la plantilla en activo.

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